Este niño se acaba de encontrar una gigantesca caja de metal en la acera.
No sabe lo que tiene dentro, pero comprueba que interrumpe el paso de los sufridos peatones.
Bravo Murillo es una de las calles con mayor tránsito de Madrid, especialmente en este tramo entre el mercado de Maravillas y Cuatro Caminos. La obras provocan que los viandantes apenas tengan espacio para pasar. A nadie del ayuntamiento se le ha ocurrido realizar en dos tramos las obras de la acera, para evitar la acumulación peatonal.
Estas imágenes merecen una mención especial para nuestra categoría olímpica “Atascos 2008″.
Este fin de semana, el suplemento de El País para el ocio en la ciudad, On Madrid, llevaba a su portada a Angels Barceló y a Montserrat Domínguez. (En realidad, aunque no viene al caso, todo es una sesión doble de autobombo de Prisa para promocionar dentro de su mismo grupo empresarial a sus nuevas apuestas radiofónicas.)
Lo que sí viene al caso es la respuestas que, en entrevistas separadas, aportan las dos periodistas sobre lo que piensan de Madrid.
Esto es lo que dice Barceló:
-¿Tiene algo de madrileña?
-En Madrid me he asalvajado al conducir.
Y esto, Domínguez, sobre el cambio de la ciudad en los último tiempos:
“Le sigo reprochando que los coches sean omnipresentes y no dejen paso a los peatones”.
¿Hay alguien, aparte de los responsables municipales, que no se haya dado cuenta de que el tráfico es el verdadero problema de Madrid?
Publicábamos aquí hace unos días una iniciativa de la ciudad alemana de Münster, en la que en al año 2001 habían comparado el espacio que ocupan, respectivamente, los coches, los autobuses y las bicis.
Esta podría ser la respuesta al informe del RACC y al planteamiento del Ayuntamiento de Madrid según el cual los peatones son culpables de sus propias muertes, en una culpabilización de la víctima de la que ya hablamos aquí un par de veces.