En Madrid, los semáforos están pensados para los vehículos. Por eso, en algunos cruces como este de la calle Bravo Murillo, los peatones tienen que ser ágiles como gacelas para no ser atropellados.
El paso a ámbar se inicia pocos segundos después de que se haya encendido el verde de los peatones. Ambos, verde y ámbar, parpadean. Vehículo o peatón: ¿quién tiene las de ganar?

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