Un andamio más, ubicado en la madrileña calle de Hernani, que entorpece el paso a los viandantes.
Un primitivo cartel, sin embargo, nos explica cómo el andamio está puesto para nuestro bien. Eso sí, en él no pueden subirse ni los viandantes (a lo mejor, alguno pensaba que era un parque temático) ni los propios obreros (?).
Un andamio colocado por nuestra “seguridad” y con todas las garantías, por supuesto. La tabla de aglomerado, que no falte.
Los andamios son siempre una molestia para los peatones, porque acotan el espacio y nos obligan a pasar por lugares muy estrechos que no siempre parecen ser seguros.
Pero en los últimos tiempos se ha puesto de moda en Madrid que la acera de reduzca aún más: una parte de ella se cierra y se dedica a almacenar material de obra.
Estas fotos corresponden al andamio sobre el hospital de la Cruz Roja de la calle Reina Victoria. Como veis, los viandantes apenas cabemos.
Cualquier viajero que salga de la estación de Puerta de Atocha en Madrid se encuentra, en la acera de enfrente de la calle Méndez Álvaro, con el bar El Andén. Y este es el camino que hay que recorrer.
Los peatones tardan casi tres minutos en hacer un trayecto que, en línea recta, debería durar 15 segundos. Así, no es extraño que muchos de los viandantes opten por cruzar por una zona sin señalizar en vez de perder el tiempo haciendo un largo e innecesario rodeo.
(Este vídeo y estas conclusiones son una pequeña parte del Taller de Intervención Peatonal, realizado en La Casa Encendida por la Asociación A Pie, del que informaré más adelante.)