Archivo de la categoría: Rodeo peatonal

Mi aparcamiento, el mundo

Coche de policía municipal aparcado sobre la acera

Había plazas de aparcamiento, por decenas, en todas las calles circundantes.

[Foto tomada el miércoles 21 de abril de 2010 en la plaza de José Zorrilla, en la confluencia de las calles Bravo Murillo e Islas Filipinas.]

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¿Por qué será que siempre que se peatonaliza una calle acaba convirtiéndose en aparcamiento para policías?

La imagen, tomada hoy, corresponde a la madrileña plaza de Callao.

Miedo al andamio

Un andamio más, ubicado en la madrileña calle de Hernani, que entorpece el paso a los viandantes.

Un primitivo cartel, sin embargo, nos explica cómo el andamio está puesto para nuestro bien. Eso sí, en él no pueden subirse ni los viandantes (a lo mejor, alguno pensaba que era un parque temático) ni los propios obreros (?).

Un andamio colocado por nuestra “seguridad” y con todas las garantías, por supuesto. La tabla de aglomerado, que no falte.

La poli, fuera de la ley

Da igual que sea policia municipal, como publicábamos el otro día, que policía nacional, como en este caso.

La foto está tomada en la calle Rafael Calvo, de Madrid, enfrente de la comisaría. El paso de peatones, para la autoridad.

La policía nacional no respeta la ley (¿será sólo la ley de tráfico, o también se pasan por el arco de triunfo las demás leyes?).

Andamios y almacenes en la aceras

Los andamios son siempre una molestia para los peatones, porque acotan el espacio y nos obligan a pasar por lugares muy estrechos que no siempre parecen ser seguros.

Pero en los últimos tiempos se ha puesto de moda en Madrid que la acera de reduzca aún más: una parte de ella se cierra y se dedica a almacenar material de obra.

Estas fotos corresponden al andamio sobre el hospital de la Cruz Roja de la calle Reina Victoria. Como veis, los viandantes apenas cabemos.

Cruzar 4 discos para ir al bar de enfrente

Cualquier viajero que salga de la estación de Puerta de Atocha en Madrid se encuentra, en la acera de enfrente de la calle Méndez Álvaro, con el bar El Andén. Y este es el camino que hay que recorrer.

Los peatones tardan casi tres minutos en hacer un trayecto que, en línea recta, debería durar 15 segundos. Así, no es extraño que muchos de los viandantes opten por cruzar por una zona sin señalizar en vez de perder el tiempo haciendo un largo e innecesario rodeo.

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(Este vídeo y estas conclusiones son una pequeña parte del Taller de Intervención Peatonal, realizado en La Casa Encendida por la Asociación A Pie, del que informaré más adelante.)